Sensaciones

 

 

Estoy de estreno.

A las ocho menos cuarto, con un beso en la frente, me ha despertado la mañana. Mi habitación, sin esa luz de nuevo día que mis ojos buscan desde el momento en el que se abren… hay que bajar las persianas por la noche; se ahorra energía y el calor no se escapa. Visita al baño evitando el espejo, el buenos días a mi hija, un mimo a mis perras y acudo al salón para despertar a Pollo. Duerme en el respaldo del sillón pequeño. Me encamino al cuartel general; La Cocina.  Hay que organizar el desayuno de las cuatro que estamos  en la habitación. Zumo, piensos, cañamones…  La verdad, después de tantas horas, no recuerdo quien tomó cada cosa.

Un vaso de agua, zumo y por último, para tomar la montaña de pastillas, un café que tomo despacio y dejando que la imaginación organice el menú del día. Salta la alarma: mañana vienen a buscar  dos kilos de croquetas y no quedan de jamón. Manos a la obra… y la cosa se complica. Me apetece hacer inventos con la receta.

Fue mi abuelo quien me enseñó la forma de hacerlas. Al principio, siendo yo muy niña, me dejaba picar el jamón y yo me sentía feliz por ser su pinche. Le observaba con atención cuando se metía en la cocina. Era un hombre que amaba la buena mesa, hacer disfrutar, con ella, a la familia y los amigos, y sobre todo, crear improvisar y si era necesario, inventar  formas nuevas para preparar los alimentos. 

Sartenes, harina, huevos, mantequilla… y esa estupenda sensación de estar pensando y sentir  a alguien que mi corazón reconoce, a pesar de los años  de haberse  ido.

Suerte y Nuca, zascandilean entre mis piernas… tal vez  caiga algo al suelo y …  Nuca, en este sentido, siempre se mantiene alerta. Pollo, picotea las miguitas de pan que hay en el suelo ( yo se las echo ) y algún cañamón que hizo saltar del comedero. Mi hija aparece en la puerta; busca su segundo café para seguir buceando en sus libros. Carlos Herrera y su caravana, escapando de los indios, amenizan estas primeras horas del día. En la cocina, hay olor a cosas ricas y una estupenda sensación de que todo va por buen camino.

Las recetas avanzan: De jamón, de pollo, huevo y lacón.  Champiñon  y morcilla. Quesos y setas… ¡ todo marcha y las combinaciones son un acierto ! me veo como la reina de las croquetas por encargo. Tiempo al tiempo.  ( esta vez la sonrisa se convierte en carcajada )Este pequeño trabajo, consigue que me sienta útil, consigue   una felicidad añadida y no esperada, la sensación de aportar algo más al futuro de mi hija.

Pollo, salta a mi hombro y  permanece más de media hora, mientras yo cocino. sonrío. La ternura entra en la cocina… bueno, ya sé que son cosas que no se ven pero, yo las siento y las vivo. Me gusta esta sensación hermosa de sentirme Tierra-

Suena el teléfono; una voz amiga me dice hola y adiós… nos reímos y dedicamos unos minutosssssssssssssss a contarnos cosas. La vida… y sus complicaciones. Me gusta como suena el tono de su voz. Mi corazón  susurra tranquilidad  en mi oído. Sensaciones de paz, a pesar de todo.

Salgo con el propósito de hacer unas compras y encontrar remedio para unas botas que han quedado antiguas. Mi zapatero ¡ es un hacha ¡¡. Farmacia, pan…  me gusta el pequeño paseo hasta casa. Si, es lento, las limitaciones se hacen patentes, tengo que controlar el tiempo y la estabilidad… pero, mientras camino, consigo aislar los sonidos, y escuchar solo a los pajaritos que andan cabreados. Lo digo por el follón que tenían formado. La sensación es buena y placentera-

Comer, ratito de tele, otra conversación telefónica… esta vez, la voz que me habla, está cargada de pena … En mi garganta se anudan hilos de empata y cariño, mucho cariño. Pido ayuda a mi fontanero y pongo mi confianza en su sabiduría. Sensaciones difíciles de controlar.

Tengo  claustrofobia y se manifiesta por los pies. Cosas mias. Salgo a la calle, acompañada, con la excusa de necesitar una cuchara de madera con mango muy largo…. siiiiiiiiiiiiiiii la conseguí en el chino ¡¡¡

A las 10 de la noche la sensación de cansancio es terrible, ni Hause consigue  que me quede en el salón. La cama es una tentación….y yo, con las tentaciones ….

Y  ahora, en este momento y después de varios viajes a la cocina en busca de gelocatil, agua, antibiótico, miel y no se cuantas zarandajas más, la sensación es de fiebre y dolor de garganta ¡¡¡ Me cachisssssss¡¡¡

Ha sido un día feliz y completo…. de sensaciones, la nueva categoría que estreno.

Anuncios

Milagros de las pequeñas cosas

No, no me entra en la cabeza que nadie pretenda ser negativo, triste, pesimista… no, no me entra pero, sé, que a todos nosotros, de vez en cuando, estos sentimientos nos atrapan. Es inevitable. No los buscamos, estoy segura pero, esta joia vida nos zarandea, nos empuja, nos machaca, nos aprieta la yugular, nos saca la lengua …  y, bruja ella, en algunos momentos nos guiña un ojo, nos tira un beso y….. ¡¡ se toma un buen café con nosotros !!

Nos sienta en una mesa, busca un bonito horizonte, pinta un sol radiante y se lia a besos con nosotros,

Tambien es cierto que hay rachas en las que es mejor estar tras el biombo. Silenciosa sin dejarse ver, esquivando el temporal y contestando al teléfono con voz cantarina. Basta con responder al “cómo estas?”, con un; ¡ “BIEN, estupenda”! .

Si, esas rachas existen. Pero, un día… una coge un colgante que se le antoja de buena suerte, se pone las gafas de ver más lejos, busca en los cajones donde guarda las tentaciones y rebusca  con paciencia e interes,  lo que resta de coraje en sus bolsillos. Ese día, la nube gris se desplaza unos metros, el sol, roza nuestra mejilla y las pequeñas cosas, que siempre estuvieron ahí, se ponen en movimiento con una luz nueva y desconocida.

Naturalmente que todos los detalles son puras metáforas. Intento encontrar una forma de explicar la sonrisa que se ha dibujado en mi boca y muy dentro de mi. Pequeños, repito, “pequeños”, milagros se  han producido en mi vida y, con ellos, las dificultades que convivían con nosotras, se dulcifican.

Me gusta compartir las pequeñas cosas, los milagros que hacen grata y buena la existencia. Me gusta que el amor nos haga regalos de un tamaño incalculable.

Y, hablando de otra cosa; Que bueno que al fin se regule  la forma de morir, de una forma  digna. En marzo, por ley,  el paso al otro lado de la vida, no tendra que ser angustioso   forzosamente. La muerte, sin dolor, asusta un poco menos.

 

Ellos

Sigues aquí, conmigo, entre nosotros…

A los buenos, y los no tan buenos.

Ya sabeis, no me gustan, y nunca fui partidaría de hipocresias por haberos ido. Cada palo que aguante su vela.

 Con algunos, fue un honor el haber coincidido, con otros… ¿ qué puñetas os había hecho yo ?

Cierto es que de todos he aprendido, y por ello, a todos, os doy las gracias. A fin de cuentas vosotros sois parte de mi experiencia y, de una forma u otra, me habeis traido de la mano hasta mi presente.

 En esta noche os dediqué una luz de vida a vuestra muerte…

Unos momentos de recuerdo…

Unos minutos de silencio…

En esta noche he bajado mis parpados buscando la oscuridad en ese silencio…. 

Quería  sentiros cerca…. 

Buscando el  respeto sin miedos a sombras inofensivas …

Algunos, como antes,  habeis llegado a mi con profundo amor y cariño. Otros…

Abuelo, Glorita, se pone de puntillas; quiere hacerse alta para dejar un beso en tu mejilla…  y, ya ves, despues de tantos años, la mujer, madre y abuela que es hoy; abraza tu recuerdo con ternura.